Artículo publicado en La Guía Magazine, edición Octubre 2009
Había un hombre joven enamorado de Chicago en un rincón de la afable Italia. Era actor. Alto, desgarbado, tenía una mirada inquisitiva que sabía ser una fábrica de risa. Había aprendido español en Jamaica, adonde se fue sin pertenencias y con un contrato con sí mismo.
Se llamaba Konold y siempre allí, fuera de su América, echaba de menos Chicago.
Hoy, porque el mundo gira demasiado deprisa, Chicago es una ciudad que interpreta todos sus papeles al escrutinio del ojo público, algo así como un gran teatro donde algunas estrellas se quedan y otras se desvanecen. Chicago es el hogar del primer presidente negro de los Estados Unidos –y de sus muchas promesas de cambio, un astro que brilla más fuerte que la fama- y la candidata favorita, según muchos, a los Juegos Olímpicos de 2016, por los que compite contra Río de Janeiro, Madrid y Tokyo.
Es célebre por…
Una dirección; 5046 South Greenwood Avenue, la casa de ladrillo de los Obama.
Una superficie de agua; el lago Michigan, uno de los cinco Grandes Lagos de Norteamérica. Un bocado; stuffed pizza, una bomba de relojería y una pizza rellena tan gruesa como un pastel. Una colección arquitectónica; rascacielos de renombre que se pueden contemplar en tour desde las tripas de un barco. Un infinito y gélido viento.
‘’La ciudad del viento’’ no toma su apodo en vano. El viento se escurre ágil entre los esqueletos de la ciudad, las verticales, creando corrientes de aire que juegan con las vías de ferrocarril y los rascacielos. Esos dos juntos hacen un cuadro de invierno que aún no han pintado suficientes pinceles. Así, aunque en verano es una urbe que puede pasearse, y hasta donde se puede o debe uno permitir placeres mundanos como picnics en el parque Millennium, es en invierno cuando verdaderamente Chicago brilla. Fría, fantasmagórica, henchida de inquietantes líneas rectas, de leyendas y de cuentos de malos.
Ese aire de misterio y desamparo ha sido a lo largo de los años el atrezzo perfecto para una ciudad de gángsters, mafias y pobreza suburbana. ¡Se levanta el telón, que empiece la función!
Al Capone mismo dejó Brooklyn por Chicago e hizo millones sembrando terror en sus calles. Las mafias, un fenómeno más contemporáneo, vienen de diversas partes del mundo, no por ello haciendo menos universales los rituales de matones en ambos hemisferios. Chicago alberga también algunos de los más notorios proyectos de vivienda pública en Estados Unidos. El muy aclamado reportaje radiofónico “Ghetto Life 101’’ cuenta a través de las voces de dos niños que viven en uno de estos proyectos públicos cómo es la realidad en uno de los peores ghettos suburbanos del país.
Viento y mercurio
El abrigo de Konold era largo, elegante; los cuellos siempre en vertical, nunca un capricho. Él era un apasionado del jazz, del arte
escénico y de las historias de los humildes. Cuando añoraba Chicago, perdía la mirada en las nubes. Siempre acababa la escena con un profundo `Mi manca`-me falta, en italiano.
En Millenium Park, una de las porciones más sugerentes del parque Grand, hay una escultura del artista británico Anish Kapoor a la que apodan “la judía“. Se parece a una gota plateada de mercurio gigante en la que dicen que se refleja el alma de Chicago. Konold debió de haberla visto aunque nunca me hablara de ello. El reflejo de las nubes pasa por ella tan rápido como sus ojos se colgaban en el recuerdo de esta ciudad, antes incluso de que Obama y las Olimpiadas hicieran de ella una obra para la que todos quieren comprar boletos.

ro. Para muchos el ver a uno de los 700 gorilas de montaña en peligro de extinción es así, un hito borracho de anticipación y el único propósito de un viaje a los confines del mundo.
¨Tiene un espalda plateada, dos machos, tres hembras y cuatro bebés¨, explica Oliver con tono pausado antes de partir. Tiene un diente de oro y ademanes de felino. Es tan capaz de sobrevivir a los caprichos de la selva como los guardianes del Parque de los Volcanes, que se encargan de seguir a los gorilas día y noche para organizar estas visitas y protegerlos de los ataques de cazadores furtivos.
Los primates no en vano comparten más del 97% de nuestros genes; son terriblemente humanos. Los bebés juegan, el espalda plateada engulle tallos de bambú a una velocidad récord y las hembras o buscan sustento o toman el sol, sin perder de vista a los pequeños. Kwita Izina, la ceremonia anual para poner nombre a los nuevos bebés gorilas, tiene lugar cada mes de junio en Ruanda con un gran orgullo nacional. Los gorilas traen dinero. Aproximadamente 10.000 turistas se asoman a las vidas de los gorilas cada año por el nada módico precio de 500 dólares por cabeza. El turismo de primates es de las pocas fuentes de ingreso que los visitantes proporcionan al país tras la debacle humana de 1994, uno de los peores genocidios de la historia. Aunque Ruanda goza de paz hoy en día, la desconfianza aún prima en este pequeñísimo país al que le atribuyen mil colinas o más. El proceso de reconstrucción es según algunos extraordinariamente ágil, pero sea como sea es largo y doloroso. Ruanda es así hogar de grandes preguntas y grandes palabras: reconciliación, imposibilidad, humanidad.


La tarde es tranquila y amarilla; los pasos de la gente vivarachos. Llegan de lejos las notas de un acordeón, mientras en la paletería de la esquina varias familias compran aguas de limón y de mango. En los rostros de los transeúntes de ésta, una de las ciudades tradicionalmente más seguras de México, se ven sonrisas largas y llenas de vida.
diarios de todo el mundo.
internacional, ha sido sensacionalista. ¨Es cierto que los medios fueron útiles para no provocar pánico ni incitar a la desobediencia. Pero al paso de los días, la imposibilidad de tratar la nada se hizo evidente en la reiteración informativa, la multiplicación de las historias victimistas¨, declara Gabriela Warkentin, Directora del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana en Ciudad de México.
ello hasta decir basta, caprichoso. A pesar de los estragos de Berlusconi, el reciente desastre natural y la mafia, Italia sigue siendo uno de los países mas atractivos del mundo. Es la cuna del arte, la pierna del Mediterráneo, la madre de la tendencia slow food y la fábrica de la buona vita.

s de piedra caliza con pináculos en la cabeza. Se encuentran en ciudades de nombre pintoresco como Alberobello, Locorotondo o Cisternino, aunque las de Alberobello –más de 1.500- han sido declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
guardianes de las madrasas, y de cómo el mejor té de menta del mundo se sirve en un país que tiene abundancia de observadores forzosos. Contaría también de los feudos y los olores de las curtiderías, de la carencia de bolígrafos, de la picaresca como forma de supervivencia y de la infinitud del color naranja y del desierto.
ir a su nombre una de las mezquitas más grandes del mundo, la de Casablanca. Mohamed se casó con una ingeniera y ha demostrado una vocación innovadora en
Quizá en la seductora nación del Inshallah sea más rentable ser narrador o
la silueta de su garbosa figura, Everglades sin lugar a duda es el pulmón del estado. Florida respira gracias a todo lo que se extiende al sur del interminable y monótono Alligator Alley, ruta en la que muchos se adormecen al volante escuchando country.

que se despliega donde la ciénaga se confunde con el océano.
¨Chicken? Cat? Pepper? Nut?¨ -mismo acento- ¨Welcome to Jordan!¨, exclaman diferentes tenderos. El centro de Amman es sin duda un circo interesante en el que quedar atrapado un viernes alrededor de las cuatro y media de la tarde, exactamente cuando la turba de fieles sale de la mezquita del rey Hussein para enzarzarse en histriónicas compras en los mercados callejeros. Los pollos, los perros, las sandalias de cuero y las ratas buscan entre todas las piernas un hueco por donde abrirse paso entre la multitud. A pesar de que ni los burkas, los montones de verduras o el frenetismo comercial están acostumbrados al extranjero por estos lares urbanos, no faltan las afables bienvenidas.
advirtió sin más el enjuto dueño del hostal lleno de tinajas donde nos hospedábamos en Madaba. Las rocas de la orilla, que aspiran a ser cuchillos, hacen que la abundante concentración de sal duela y queme en las heridas. 





cristianos y árabes en un emplazamiento de pura tradición islámica.
El litoral, si bien en aspectos diferentes al interior agrario, también ha vivido un desarrollo acelerado que ha dejado a los locales boquiabiertos y a las arenas mestizas de las costas del Sol y de la Luz repletas de blancos europeos del norte ávidos de sol. La culpa o la bendición se la lleva el turismo, uno de los motores de cambio y de riqueza de la zona, que no se queda en las playas sino que llega a La Alhambra, la mezquita de Córdoba, los inmaculados pueblos blancos de las serranías interiores y la dramática Semana Santa de Sevilla.
es así desesperadamente católica y desenfadadamente laica.
evada que se puede observar desde cualquiera de las calles de la ciudad tiene cierto efecto embelesador que muchos han tratado de explicar. ¨Ir a Granada es enamorarse de un lugar insobornablemente hermoso¨, predica en el intento una revista de turismo local. A un lado, la ciudad hirviendo de mezcolanza y de vida; al otro, los olivos extendiéndose colinas y kilómetros hasta que ya no alcanza la vista.








