Cuando un Paraje Te Demora la Avidez
Entre las actitudes innatas del viajero está la avidez de conocer más y más lugares, más y más retacitos de cultura y de paisaje. Es, digamos, un hambre intrínseca capaz de callarse con pocos proyectos y realidades.
Hay sin embargo una excepción a la regla y un punto y a parte. Un paraje, país, región o ciudad que de verdad te llena es aquel que representa una vuelta antes que una ida a cualquier otro paraje exótico todavía desconocido. Cuando unas coordenadas de veras te cautivan te harán querer volver, consciente de que la segunda vez que en ellas aterrices disfrutarás más y de un modo más maduro su esencia.
Hay dos tipos de conocimiento en tránsito, radicalmente diferentes: el conocer algo de nuevas, si maravillado o extasiado, y el reconocer, repaladear esa maravilla de la que quedaste prendado que tantos nuevos matices y sabores ha de llevarte a llamar hogar…









Leave a Reply