El Barrio, de mano de una voz que ya no está

•April 5, 2010 • Leave a Comment

Artículo publicado en La Guía Magazine, edición Abril de 2010

Escojo para contar de una mancha de tierra con una voz recia otra voz que ya no está, que ya no existe. No era una voz famosa, era una voz como lo podrían ser la tuya o la mía.

Se llamaba Adan González, alias el mexicano, y amaneció recientemente apuñalado con un cuchillo de cocina en el cruce de la 115 y la 2ª Avenida en East Harlem, también llamado El Barrio o Spanish Harlem. El retazo noreste de Manhattan, en Nueva York; la barbilla del Bronx, la oreja izquierda y espía de Queens.

Los días tras el asesinato de González, quien tenía 28 años, fueron una ventana al que imagino fuera El Barrio de antaño. La comunidad estaba en la calle, las preguntas eran indiscretas, la inseguridad se anudaba en los gaznates a modo de pasmina de insuficiente grosor en un invierno desprevenido. Se contaban cuentos de envidia, se derrochaba resquemor, se daban abrazos y se intercambiaban explicaciones.

“Adan podría ser cualquiera de nosotros volviendo a casa”, afirmó Clark Peña, político y activista comunitario amén de amigo del fallecido. No estaba metido en drogas ni en pandillas. No tenía enemigos (reconocidos), salvo quizá algún fanfarrón que le miraba con malos ojos por bailar salsa con destreza y encandilar a mujeres con atino. El policía a cargo del caso, Rubén Henríquez, dice que es uno de los crímenes más desalmados que ha visto en estas calles –calles que ha peinado durante casi 20 años, calles donde antiguamente se derramaba mucha sangre (cuando Manhattan, y especialmente Harlem, eran lugares peligrosos).

Los balazos y los cuchillazos se fueron a medida que Bloomberg daba órdenes militares a un cuerpo policial modelo para el país. A El Barrio además le llegaron los blanquitos, como explica Esther, una peluquera dominicana de la calle Lexington con el chiringuito vacío por la bofetada de la crisis económica. A medida que Manhattan se encarece los blancos con plata se mudan al norte destripando la etnicidad de barrios como éste, tradicionalmente hogar casi exclusivo de la diáspora puertorriqueña. Este fenómeno está desalojando a muchos que han vivido aquí toda una vida, ya que no pocos caseros empiezan a requerir cierto nivel adquisitivo a sus inquilinos. O aún peor, cierto color de piel, como me explica una portavoz de la asociación comunitaria Movimiento por Justicia del Barrio.

González vivía en la ciento y pico, en un edificio alto de “los proyectos”, como se llama a las viviendas semi-financiadas por la ciudad a familias de bajos ingresos. Su mejor amiga, Tanisha, vive en el edificio de enfrente, donde el sol se refleja caprichoso en los ladrillos en una mañana de invierno y de luto. Tanisha acepta una entrevista pocos días después del asesinato, para la que camino a petición suya desde su edificio hacia East Harlem Café en la 104 –una de esas cafeterías modernas donde estudiantes blancos de buen parecer hacen sus deberes con Macs.

Ella es negra. Ella no llora. Me cuesta entender su serenidad a medida que pelo mi cuaderno de las preguntas que imagino difíciles en momentos de dolor. Sé que Adan sonreía mucho y era positivo hasta lo imposible, pero no entiendo la reconstrucción del día del entierro hasta que nos despedimos un par de horas más tarde y ella añade que la canción preferida de su amigo era “Todo tiene su final”, de las estrellas de la salsa Héctor Lavoe y Willie Colón.

Mientras atardece y el viento sopla canino camino hacia la 115, donde en el cruce con la 1ª Avenida está Orbit, el bar-restaurante donde González bailó la última noche de su vida. Hoy luce una bandera mexicana grande, pequeños posters con una foto, un “órale” que él esgrimía a menudo y letras grandes que piden justicia. Aquel día la banda Johny Mambo tocaba, como cada viernes. Aquel día antes de marcharse a las 03:55 a.m., González le dijo a su amiga y camarera Yvette Cruz que la amaba hasta la muerte.

Nadie sabe exactamente qué pasó después, salvo que él nunca llegó a poner su rutinario mensaje de ánimo en Facebook la siguiente mañana.

El día del entierro Tanisha y otros ocho amigos alquilaron una limusina, se emborracharon con champán, hicieron bromas y rieron a destajo. Acabaron la noche en Patsy´s, en la 116, donde los trozos de pizza con queso no les supieron igual que siempre.

“Él nunca quería que nadie estuviese triste, esto es lo que le hubiera gustado”, me explica Tanisha. “Sé que él no querría que estuviéramos deprimidos”, dice el que era su jefe en el hospital presbiteriano de Columbia.

En un barrio de murales que cuentan testamentos, rifirrafes urbanísticos, botánicas que curan penas y poetas como Willie Perdomo, cuyos versos comparten las palabras amor y sangre, otro muchacho joven ha muerto a manos de la calle. Colón y Lavoe, descubriré más tarde, cantan en la que era la canción favorita de Adan González la irónica frase “no lloren en mi velorio”.

El Caribe mexicano, ¿un paraíso caduco?

•January 31, 2010 • Leave a Comment

Artículo publicado en La Guía Magazine, edición Enero de 2010

Ahí se erige. Altiva, repletísima de fortalezas blindadas – castillos de interminable cristal y fachada que bloquean el azulísimo turquesa, amenazando con comérselo un día de apetito y de viento.

Cuentan los taxistas locales que cuando el devastador huracán Wilma azotó la zona hotelera de Cancún en octubre de 2005, las moles de piedra, cristal y boato estaban de pie de nuevo en tres semanas. Cuán diferente de la recuperación del Cancún interior, donde no había dólares ni euros inyectados en sangre. Cuán diferente de la actual convalecencia de Haití, dejada y predispuesta a la no-existencia, al pillaje, a la hecatombe. Al olvido dentro de unos pocos días y otras pocas páginas de diarios.

El Caribe mexicano es una zona propensa a ser azotada por ciclones. Pasaron Gilberto, Wilma y Dean. Dejaron la amenaza sobre la mesa – la naturaleza siempre es más fuerte. El hombre, incauto como es norma, aceptó el reto. Se ha seguido construyendo monstruosamente en este parche de costa, donde los mega-hoteles se codean con las ruinas mayas.

Cancún
Cancún es tan sólo la cara más comercial del tupé caribeño de México. Es una muralla. Al manejar a lo largo de la zona hotelera se asomarán a tu auto gigantes señales de neón, alcazabas norteamericanas como Señor Frogs, Chili´s y Hooters, discotecas estruendosas. Ni un retazo de océano a la vista del automovilista. A un lado cadenas de hoteles, al otro lado la parda laguna.

Cancún se licenció con honores en verticalidad, en densidad, en margaritas, en estrépito. Se enfermó a pulso de superdesarrollo, alias gigantismo.

En Cancún se paga en dólares. $50 por la entrada a la mayoría de los clubes nocturnos — casi 600 pesos mexicanos, el equivalente a manjares de tacos durante una decena de días. Aunque las discotecas rallan el americanismo, la llamada CocoBongo al menos tiene una oferta original: artistas y gimnastas que hacen de Michael Jackson, la pasión de Cristo, Beetlejuice y Madonna enfrente y por encima de las cabezas del público. Un espectáculo equivalente a un circo sin animales, cuanto menos.

CocoBongo, el sol y las aguas cristalinas siguen atrayendo a raudales de turistas a pesar de la consabida comercialidad de Cancún. Pero otro de sus males contemporáneos es que se le escapa la arena… Ésta ha estado menguando ininterrumpidamente desde que el huracán Wilma arrasó toda la península de Yucatán en 2005. El gobierno mexicano ha invertido decenas de millones de dólares en devolverle un poco de este esencial ingrediente a las playas de su Caribe, pero la edificación masiva y el desarrollo descuidado no ayudan. Algunos hoteles han comenzado a repoblar sus playas por cuenta propia. Y algunos visitantes han emigrado a y hecho comerciales lugares cercanos antes más vírgenes, como Isla Mujeres.

La Riviera Maya
Empieza en Cancún y se extiende hacia el sur a lo largo de 80 millas. Es una sucesión de playas renombradas y vestigios mayas, uno de los destinos de belleza más legendaria y un reclamo para parejas en luna de miel. Pero actualmente confronta el problema de ofrecer esa belleza natural sin los excesos del destrozo… Al contrario que Cancún, en esta zona los edificios no pueden tener más de cuatro pisos, hay restricciones respecto al porcentaje de tierra en que se puede construir, hay ecos de desarrollo sostenido y un al menos parcial interés por conservar el medio ambiente, incluyendo la segunda barrera de coral más grande del mundo, que tiene aquí su casa.

En la Riviera se encuentran la horizontal Playa del Carmen, el menos comercial Puerto Morelos y los parques llenos de cenotes de Xcaret y Xel-Ha. Bucear y hacer snorkel en los cenotes –cuevas de agua fresca y ríos subterráneos- es una de las actividades más atractivas para el visitante. De hecho la palabra cenote evolucionó a partir de la palabra maya dzonot, que significa pozo.

Tulum es la única ciudad maya que fue construída junto al mar, en un acantilado. La zona arqueológica de Tulum fue una ciudad amurallada construída, se calcula, del 1200 al 1450. Ejerció de puerto importante para la civilización maya y de enlace entre el comercio marítimo y terrestre.

El área de Tulum consta de tres zonas: la hotelera, la arqueológica y el pueblo que recibe el mismo nombre. Para gustos colores, pero las de Tulum tienen todos los puntos para ser las playas más despampanantes de la Riviera. En ellas uno se siente más abandonado a la naturaleza, ya que la mayor parte de las edificaciones en sus orillas son sólo pequeñas cabañas. Un anti-Cancún, quien sabe por cuánto tiempo.

Neón a la exasperada

•December 28, 2009 • Leave a Comment

Artículo publicado en La Guía Magazine, edición Diciembre 2009

Se buscan pecados para llenar una aldea de neón vacía.
Se aceptan gordos, enjutos, talludos y chaparros. De diferentes medidas y concentraciones de malicia. Pecados con bigote, pañal o corbata – en realidad cualquiera valdría.

A Las Vegas la llaman Sin City porque siempre ha sido la ciudad del derroche, la lascivia, la gula y los deseos cumplidos a base de billetera. En Las Vegas hasta que no llegó la crisis económica nunca faltaron pecados ni pecadores.

Gling, gling, gling, gling.
¡Ha ganado usted la fantástica suma de $60 en monedas de cinco centavos!

Pero ahora que la recesión es un ave rapaz que come a sus anchas, en vez de los blues de Rat Pack –el mítico grupo de Sinatra que gobernó Las Vegas y Hollywood en los años 50 y 60-, suenan otras flautas. Ninguna otra ciudad en Estados Unidos ha sido golpeada por la crisis tan drásticamente como Las Vegas, cuyas dos últimas décadas de desarrollo descomedido se han dado un batacazo digno de hospital.

El desempleo ya rondaba el 8% hace un año y la tasa de ejecuciones hipotecarias se disputa uno de los primeros puestos del país. Durante muchos de los meses pasados las sábanas limpias de 141,000 habitaciones de hotel esperaban –en vano- ocupantes noche tras noche.

Los que vendían lencería cerraban el quiosco y los que prometían fortuna se aburrían. Los casinos casi adquirieron el ritmo de las partidas de mus en una residencia de ancianos. Mucho neón sin fuste.

De las cenizas a la ganga
En momentos de apagón, de aprieto y de tragaperras sedientas, nunca ha sido tan fácil llegar a Las Vegas por tan poco dinero. Muchos buscadores de vuelos escupen precios ridículos y el pasar la noche allí se ha convertido en un negocio en el que invertir tan poco como $14 es factible [excluídos los casinos de altos vuelos, obviamente].

Y si la ciudad del pecado ya había empezado años antes a buscarse más caretas que la de las apuestas, los vividores y los maniacos, ha sido a raíz de la crisis económica cuando otras opciones para otro tipo de viajeros se han explotado y afilado.

Se están dando más incentivos al turismo de negocios –la reputación de Las Vegas como ciudad de convenciones y reuniones se vió profundamente dañada con el parón económico- y al turismo de familia. Los frikis de la historia y los deportes al aire libre también están poniendo la mira en Las Vegas, un archivo viviente de músicos y showmen al mismo tiempo que un pedazo minusculo de un estado desértico y capaz de dejar sin habla.

El Strip unplugged
La arteria de Las Vegas, tal como la conocemos en este país de excesos, tiene una longitud de 6.1 kilómetros. Muchos de los hoteles, casinos y resortes más grandes del mundo están a ambos lados de esta calle ancha maquillada de neón de todos los colores. Todos los días de la semana.

Ruletas, rifas, video poker, bingo, kengo. ¡Hagan sus apuestas!
New York New York, el Palacio del César, el Veneciano, Mirage. Esos son algunos de los nombres de los casinos, cápsulas espaciales a un mundo de imitación diferente. La ostentación de los casinos es imponente.

Neón y pecado
Más puertas y más ventanas para los que quieren vacaciones en el paraíso del neon.
Precios asequibles, actividades alternativas, apuestas que juegan a ganarlas todas a la exasperada.

Gling, gling, gling.
Se buscan pecadores.

Kalimera Ellada – Atenas a bordo del cambio

•December 1, 2009 • Leave a Comment

Artículo publicado en La Guía Magazine, edición Noviembre 2009

Si Grecia hubiera de ser una letra sería una K. Una K con caspa.
Visualiza el mapa del país. Tumba el cuerpo de la letra sobre él, mira cómo las islas se desordenan con desenfado alrededor de su milenaria cabeza…

Kalimera
Sería también una K por los sonidos de su apasionado y nada sutil idioma. Para muestra algún vocablo: parakaló, Kritis, kalimera, kathoumena. Nikos Vourliotis y Michalis Papathanassiou, del grupo de hip hop griego llamado Going Through, compusieron hace unos años una canción titulada Kalimera Ellada –Buenos días Grecia- que transmitía lo mejor de la agresividad del carácter griego. Era un hip hop político y de reclamo social, un brazo de la democracia reinventada; una voz robusta y una pugna.

Pugna aún es el apellido de Atenas en estos tiempos de cambio para Grecia. Los socialistas (el partido PASOK) regresaron al poder el pasado 4 de octubre en unas elecciones en que el primer ministro Giorgos Papandreou se embolsilló la aplastante mayoría del 43.9% de los votos.

Kalispera
Buenas tardes, Atenas… Que el día no le agote las energías a tu gobernante ni a la vida de tus calles angostas, que queda mucho trabajo… El Fondo Monetario Internacional prevee que Grecia caerá en la temida recesión a finales de este año después de años de bonanza. El recién elegido Papandreou se ha puesto un plazo de cien días, sus primeros cien días en el gobierno, para hacer despegar un globo de medidas económicas que pare el crecimiento negativo.

Atenas y su nuevo gobierno están también en el punto de mira por su importante papel en los Balcanes, su disonante relación con Macedonia, su influencia en el camino de admisión de Turquía a la Unión Europea (su proceso de integración a la UE volverá a valorarse en diciembre) y su reclamo en la cuestión chipriota.

Y en la ciudad del Partenón y la Acrópolis, la madre de la política y la democracia, la vida pasa despacio y uno diría que las tardes siempre son buenas. La metropolis, dicen, se ha lavado la cara y es más limpia desde que fue anfitriona de las Olimpiadas de 2004. Hay grafitti en las callejas lo mismo que ancianas mediterráneas bien conservadas en las puertas. Feta y pita lo mismo que tacón. Cigarrillo y tráfico. Suciedad y rendición.

Por mucho que las islas griegas se esfuercen –sin hacerlo ya atraen un volumen fantasmagórico de turistas- y los tejados azules de Santorini, Mykonos y Paphos sean el mayor reclamo puertas afuera de Grecia, Atenas seguirá siendo el astro que brille más fuerte en este país sureño.

Kalinijta
Atenas, he aquí el secreto descubierto a las orillas del puerto del Pireo, es habitable. Habitable en el sentido más exigente, si se quiere. Habitable porque no es perfecta. Habitable porque es humana y pasea desmaquillada. Habitable porque su estilo de vida incluye y deja tiempo para el diálogo, la discusión, la política. Habitable por su clima, por el encanto de sus cuestas y sus motocicletas, por sus empedrados, por el afecto de sus gentes.

Los gatos pasean por el barrio de Monastiraki y los barcos se marchan del Pireo a las islas, mientras los juerguistas se pasean por los bares de Plaka y la Historia –en mayúsculas- vigila la noche desde el templo de Zeus.

Kalinijta sas, Atenas. Buenas noches… y buen viaje abordo del buque del cambio…

Viento 101 – Chicago

•October 4, 2009 • Leave a Comment

Artículo publicado en La Guía Magazine, edición Octubre 2009

Chicago Suspendidos en el vacioHabía un hombre joven enamorado de Chicago en un rincón de la afable Italia. Era actor. Alto, desgarbado, tenía una mirada inquisitiva que sabía ser una fábrica de risa. Había aprendido español en Jamaica, adonde se fue sin pertenencias y con un contrato con sí mismo.

Se llamaba Konold y siempre allí, fuera de su América, echaba de menos Chicago.

Hoy, porque el mundo gira demasiado deprisa, Chicago es una ciudad que interpreta todos sus papeles al escrutinio del ojo público, algo así como un gran teatro donde algunas estrellas se quedan y otras se desvanecen. Chicago es el hogar del primer presidente negro de los Estados Unidos –y de sus muchas promesas de cambio, un astro que brilla más fuerte que la fama- y la candidata favorita, según muchos, a los Juegos Olímpicos de 2016, por los que compite contra Río de Janeiro, Madrid y Tokyo.

Es célebre por…
Una dirección; 5046 South Greenwood Avenue, la casa de ladrillo de los Obama. Chicago Juegos OlimpicosUna superficie de agua; el lago Michigan, uno de los cinco Grandes Lagos de Norteamérica. Un bocado; stuffed pizza, una bomba de relojería y una pizza rellena tan gruesa como un pastel. Una colección arquitectónica; rascacielos de renombre que se pueden contemplar en tour desde las tripas de un barco. Un infinito y gélido viento.

‘’La ciudad del viento’’ no toma su apodo en vano. El viento se escurre ágil entre los esqueletos de la ciudad, las verticales, creando corrientes de aire que juegan con las vías de ferrocarril y los rascacielos. Esos dos juntos hacen un cuadro de invierno que aún no han pintado suficientes pinceles. Así, aunque en verano es una urbe que puede pasearse, y hasta donde se puede o debe uno permitir placeres mundanos como picnics en el parque Millennium, es en invierno cuando verdaderamente Chicago brilla. Fría, fantasmagórica, henchida de inquietantes líneas rectas, de leyendas y de cuentos de malos.Chicago Bola Mercurio

Ese aire de misterio y desamparo ha sido a lo largo de los años el atrezzo perfecto para una ciudad de gángsters, mafias y pobreza suburbana. ¡Se levanta el telón, que empiece la función!

Al Capone mismo dejó Brooklyn por Chicago e hizo millones sembrando terror en sus calles. Las mafias, un fenómeno más contemporáneo, vienen de diversas partes del mundo, no por ello haciendo menos universales los rituales de matones en ambos hemisferios. Chicago alberga también algunos de los más notorios proyectos de vivienda pública en Estados Unidos. El muy aclamado reportaje radiofónico “Ghetto  Life 101’’ cuenta a través de las voces de dos niños que viven en uno de estos proyectos públicos cómo es la realidad en uno de los peores ghettos suburbanos del país.

Viento y mercurio
El abrigo de Konold era largo, elegante; los cuellos siempre en vertical, nunca un capricho. Él era un apasionado del jazz, del arte Chicago Bola Mercurio Desde Dentroescénico y de las historias de los humildes. Cuando añoraba Chicago, perdía la mirada en las nubes. Siempre acababa la escena con un profundo `Mi manca`-me falta, en italiano.

En Millenium Park, una de las porciones más sugerentes del parque Grand, hay una escultura del artista británico Anish Kapoor a la que apodan “la judía“. Se parece a una gota plateada de mercurio gigante en la que dicen que se refleja el alma de Chicago. Konold debió de haberla visto aunque nunca me hablara de ello. El reflejo de las nubes pasa por ella tan rápido como sus ojos se colgaban en el recuerdo de esta ciudad, antes incluso de que Obama y las Olimpiadas hicieran de ella una obra para la que todos quieren comprar boletos.

Espalda plateada, ¿eres tú?

•September 18, 2009 • Leave a Comment

El Parque Nacional de los Volcanes, Ruanda
Articulo publicado en La Guia Magazine, edicion Septiembre 2009

Son las siete de la mañana y se respira la clase de aire que ha de henchir los pulmones antes de grandes acontecimientos. Antes de la boda de un mejor amigo, antes de ponerle los primeros zapatos a tu niño que ya sabe caminar, antes de firmar un tratado de paz, antes de escribir las últimas líneas de un primer libGorila5 smallro. Para muchos el ver a uno de los 700 gorilas de montaña en peligro de extinción es así, un hito borracho de anticipación y el único propósito de un viaje a los confines del mundo.

Los simios viven en ese territorio extraño que tantas guerras que no se cuentan ha visto: ese territorio donde se confunden las fronteras de Uganda, República Democrática de Congo y Ruanda. El Parque Nacional de los Volcanes (Ruanda), el de los Montes de Virunga (R.D. Congo) y el Parque Natural de Mgahinga (Uganda) se unen aquí, entre volcanes y espesura. Si en la década de los sesenta la población de gorilas rondaba los 5.000 ejemplares, hoy en día son una de las especies más amenazadas del planeta. Amén del tráfico de  cabezas y manos, contra el que luchó Dian Fossey hasta que fue misteriosamente asesinada en 1985, estos animales han sufrido muchísimas bajas en las múltiples incursiones de rebeldes en los dominios de la selva.

Cinco horas
Cinco horas es el tiempo que nos lleva la expedición de los gorilas. A los pies de cinco volcanes en el corazón de África se presenta Oliver, un ruandés con mirada de lince que será el guía de uno de los grupos de ocho personas que visitará a una familia de gorilas en mitad de la selva. Nos asignan un grupo de investigación que normalmente no está en contacto con humanos. Paisaje1 small¨Tiene un espalda plateada, dos machos, tres hembras y cuatro bebés¨, explica Oliver con tono pausado antes de partir. Tiene un diente de oro y ademanes de felino. Es tan capaz de sobrevivir a los caprichos de la selva como los guardianes del Parque de los Volcanes, que se encargan de seguir a los gorilas día y noche para organizar estas visitas y protegerlos de los ataques de cazadores furtivos.

Tras 45 minutos en todoterreno, llegamos a la loma del volcán Bisoke. El ascenso comienza en un pueblo poco acostumbrado a los turistas, donde algunos acarrean bidones de agua (una tarea lamentablemente muy común en Ruanda) y otros miran con descaro y con repulsión. Somos ocho blancos como tantos otros que han despojado a estos países de África central de sus bienes y su paz. A medida que ascendemos, dejamos atrás postales místicas e imágenes descorazonadoras: un niño y una vaca mirando al horizonte fuera de una choza de barro, un joven en traje al final de un sendero montañoso, niñas de la mano acarreando agua a la congolesa.

Los guardianes del parque avisan a Oliver a través de un walkie talkie de la localización de los gorilas, mientras los militares que nos acompañan con machetes y escopetas abren camino en la selva y se preparan para disparar al aire en el caso de que alguna amenaza animal aparezca. Ortigas, toneladas de bambú y monólogos de Oliver más tarde, llegamos al evasivo grupo de gorilas que se ha ido desplazando desde el alba en busca de comida. Se nos indica respetar la distancia de siete metros.

Gorila6 smallLos primates no en vano comparten más del 97% de nuestros genes; son terriblemente humanos. Los bebés juegan, el espalda plateada engulle tallos de bambú a una velocidad récord y las hembras o buscan sustento o toman el sol, sin perder de vista a los pequeños. Kwita Izina, la ceremonia anual para poner nombre a los nuevos bebés gorilas, tiene lugar cada mes de junio en Ruanda con un gran orgullo nacional. Los gorilas traen dinero. Aproximadamente 10.000 turistas se asoman a las vidas de los gorilas cada año por el nada módico precio de 500 dólares por cabeza. El turismo de primates es de las pocas fuentes de ingreso que los visitantes proporcionan al país tras la debacle humana de 1994, uno de los peores genocidios de la historia. Aunque Ruanda goza de paz hoy en día, la desconfianza aún prima en este pequeñísimo país al que le atribuyen mil colinas o más. El proceso de reconstrucción es según algunos extraordinariamente ágil, pero sea como sea es largo y doloroso. Ruanda es así hogar de grandes preguntas y grandes palabras: reconciliación, imposibilidad, humanidad.

Una tarea que Fossey comenzó
Buena parte de los ingresos de las entradas al Parque van destinados a la protección de la especie en peligro de extinción a la que la zoóloga Fossey dedicó su vida. Desde que llegó en 1967 hasta su muerte en el mismo Parque en 1985, dedicó su vida a los que más tarde se retratarían en Gorilas en la niebla y otras películas. Sus esfuerzos se reflejan hoy en el trabajo de Karisoke Research Center, entregado a la tarea de mantener a los últimos gorilas lejos de las amenazas humanas y los conflictos que caracterizan a este olvidado trozo de mundo.

Petróleo Bipolar

•July 15, 2009 • Leave a Comment

Ventana al Cáucaso: Azerbaiyán

Artículo publicado en La Guía Magazine, edición Julio 2009

En muchos lugares del planeta, como otras fuentes de riqueza natural, es maldición y débito de vida. En Azerbaiyán el crudo es también glóbulos rojos y conflicto: sangre y muerte. Es vida, pues sin este rey de las exportaciones no habría pan –siempre repartido desigualmente-; pero también es la muerte más terrible a manos de la dependencia de un único bien, los sucios intereses económicos y la amenaza constante del espíritu bélico.Az9

El petróleo es también paisaje, aquí más que en ninguna parte, remachado por sus torres metálicas, sus gigantes de hierro y sus aguas aceitosas. Así sangra Bakú, su capital, abierta en canal y perforada, satisfaciendo la sed internacional de energía.

Los vampiros que más se disputan los favores de esta nación del mar Caspio son Rusia y la Unión Europea, cuya rabiosa competición no hace sino intensificarse.  Las autoridades azeris sufren una gran presión por firmar nuevos proyectos de energía con el bloque occidental, mientras Rusia les empuja a rechazar esas iniciativas a cambio de estrechar lazos energéticos con ellos. El conflicto que estalló en 2008 entre Rusia y la vecina Georgia, el acercamiento entre Turquía y Armenia, y el constante conflicto azeri con Armenia por la región de Nagorno-Karabakh (una auténtica herida en la conciencia nacional) complican la situación. No son tiempos fáciles para los gigantes del petróleo.

Esta ex-república soviética, por ejemplo, está experimentando la crisis mundial por medio de la disminución de los precios del crudo y la aversión generalizada a invertir en países en vías de desarrollo, tal como afirma un informe de Economist Intelligence Unit. El crecimiento económico será muy débil, incluso negativo si la economía sigue apoyándose sólo en hidrocarburos.Az32

Y es que el petróleo no se come. La frase Bu neçeyadir?-Cuánto cuesta?- será pronunciada a partir de ahora con más angustia en las tiendas de los callejones de Bakú, a pesar de sonar despreocupada. La lengua azeri es una mescolanza de ruso, turco y árabe. Es el reflejo de un pueblo fragmentado y de múltiples orígenes: ex-república soviética de jóvenes con corazón europeo, de ancianos arraigados a la tradición, de Cáucaso como unidad hecha pedazos… Pero la misma lengua, interesantemente, también refleja los anhelos de poetas clásicos y contemporáneos: la genialidad por bandera. Senin heyat yoldaşin var? –literalmente, ¨¿Tienes amigo de la vida?¨-, la frase azeri para ¨¿Tienes pareja?¨, siempre me pareció un ejemplo de dulzura.

No faltan sin embargo disonancias en esta nación encaramada al oleoso Caspio. Conviven en Azerbaiyán devoción islámica y templos zoroastras de culto al fuego, una capital de aspecto decadente con el verde de Seki en las montañas del Cáucaso y la rareza lunar de los pequeños volcanes que escupen barro en Qobustan; las calles adoquinadas y los campos, los ricos y los pobres. Y si las diferencias, que se pierden en el recuento de los siglos y los días, son muchas pues ni el petróleo ni la sangre caliente uniforman, las razones para colgar el hábito de la discordia son aún más.Az7

¨Este país tiene aspectos negativos, como corrupción, un sistema educativo pobre y débil, la falta de limpieza, el que no cuidemos la naturaleza. Pero yo amo a este país más que a ningún otro lugar en el mundo […] La gente es bondadosa y de sangre caliente. Están siempre orgullosos de sus familias y su herencia¨, explica Nazrin Salimxanova, una joven azeri que como muchos con suerte en el país ahora estudia en Estados Unidos. En un futuro sueña con construír un Azerbaiyán más libre.

Todos los azeris se re-enamoran de Azerbaiyán, inaudita y constantemente. Cada uno a su modo, pero todos con fervor. Tras la disciplina arquitectónica de Bakú la hospitalidad del pueblo azeri aparece flexible, pero sobre todo interminable. Es así como la vida de Azerbaiyán fluye por canales que no son las venas del país. La sangre y el petróleo seguirán trayendo fauces de hierro al paisaje de este puente entre mundos; pero su pueblo seguirá enseñándonos que un mundo bipolar a la vieja usanza ni existe ni es recomendable.