El Caribe mexicano, ¿un paraíso caduco?

Artículo publicado en La Guía Magazine, edición Enero de 2010

Ahí se erige. Altiva, repletísima de fortalezas blindadas – castillos de interminable cristal y fachada que bloquean el azulísimo turquesa, amenazando con comérselo un día de apetito y de viento.

Cuentan los taxistas locales que cuando el devastador huracán Wilma azotó la zona hotelera de Cancún en octubre de 2005, las moles de piedra, cristal y boato estaban de pie de nuevo en tres semanas. Cuán diferente de la recuperación del Cancún interior, donde no había dólares ni euros inyectados en sangre. Cuán diferente de la actual convalecencia de Haití, dejada y predispuesta a la no-existencia, al pillaje, a la hecatombe. Al olvido dentro de unos pocos días y otras pocas páginas de diarios.

El Caribe mexicano es una zona propensa a ser azotada por ciclones. Pasaron Gilberto, Wilma y Dean. Dejaron la amenaza sobre la mesa – la naturaleza siempre es más fuerte. El hombre, incauto como es norma, aceptó el reto. Se ha seguido construyendo monstruosamente en este parche de costa, donde los mega-hoteles se codean con las ruinas mayas.

Cancún
Cancún es tan sólo la cara más comercial del tupé caribeño de México. Es una muralla. Al manejar a lo largo de la zona hotelera se asomarán a tu auto gigantes señales de neón, alcazabas norteamericanas como Señor Frogs, Chili´s y Hooters, discotecas estruendosas. Ni un retazo de océano a la vista del automovilista. A un lado cadenas de hoteles, al otro lado la parda laguna.

Cancún se licenció con honores en verticalidad, en densidad, en margaritas, en estrépito. Se enfermó a pulso de superdesarrollo, alias gigantismo.

En Cancún se paga en dólares. $50 por la entrada a la mayoría de los clubes nocturnos — casi 600 pesos mexicanos, el equivalente a manjares de tacos durante una decena de días. Aunque las discotecas rallan el americanismo, la llamada CocoBongo al menos tiene una oferta original: artistas y gimnastas que hacen de Michael Jackson, la pasión de Cristo, Beetlejuice y Madonna enfrente y por encima de las cabezas del público. Un espectáculo equivalente a un circo sin animales, cuanto menos.

CocoBongo, el sol y las aguas cristalinas siguen atrayendo a raudales de turistas a pesar de la consabida comercialidad de Cancún. Pero otro de sus males contemporáneos es que se le escapa la arena… Ésta ha estado menguando ininterrumpidamente desde que el huracán Wilma arrasó toda la península de Yucatán en 2005. El gobierno mexicano ha invertido decenas de millones de dólares en devolverle un poco de este esencial ingrediente a las playas de su Caribe, pero la edificación masiva y el desarrollo descuidado no ayudan. Algunos hoteles han comenzado a repoblar sus playas por cuenta propia. Y algunos visitantes han emigrado a y hecho comerciales lugares cercanos antes más vírgenes, como Isla Mujeres.

La Riviera Maya
Empieza en Cancún y se extiende hacia el sur a lo largo de 80 millas. Es una sucesión de playas renombradas y vestigios mayas, uno de los destinos de belleza más legendaria y un reclamo para parejas en luna de miel. Pero actualmente confronta el problema de ofrecer esa belleza natural sin los excesos del destrozo… Al contrario que Cancún, en esta zona los edificios no pueden tener más de cuatro pisos, hay restricciones respecto al porcentaje de tierra en que se puede construir, hay ecos de desarrollo sostenido y un al menos parcial interés por conservar el medio ambiente, incluyendo la segunda barrera de coral más grande del mundo, que tiene aquí su casa.

En la Riviera se encuentran la horizontal Playa del Carmen, el menos comercial Puerto Morelos y los parques llenos de cenotes de Xcaret y Xel-Ha. Bucear y hacer snorkel en los cenotes –cuevas de agua fresca y ríos subterráneos- es una de las actividades más atractivas para el visitante. De hecho la palabra cenote evolucionó a partir de la palabra maya dzonot, que significa pozo.

Tulum es la única ciudad maya que fue construída junto al mar, en un acantilado. La zona arqueológica de Tulum fue una ciudad amurallada construída, se calcula, del 1200 al 1450. Ejerció de puerto importante para la civilización maya y de enlace entre el comercio marítimo y terrestre.

El área de Tulum consta de tres zonas: la hotelera, la arqueológica y el pueblo que recibe el mismo nombre. Para gustos colores, pero las de Tulum tienen todos los puntos para ser las playas más despampanantes de la Riviera. En ellas uno se siente más abandonado a la naturaleza, ya que la mayor parte de las edificaciones en sus orillas son sólo pequeñas cabañas. Un anti-Cancún, quien sabe por cuánto tiempo.

~ by travelandramble on January 31, 2010.

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